Manifiesto

Aragón somos sus pueblos.

Vivimos en una tierra eminentemente rural y nos guste o no, llevamos esta circunstancia implícita en lo que somos. Casi todos los aragoneses tenemos pueblo y sin ellos no seríamos lo mismo… Tal vez seguiríamos llamándonos Aragón, pero seríamos otra cosa distinta.

En el último siglo, esta realidad histórica ha cambiado rápidamente debido a las nuevas dinámicas de población, y si todo sigue como hasta ahora, en cuestión de pocos años sólo tendremos un territorio vacío con un gran área de servicio a medio camino entre Madrid y Barcelona.

Frente a esto, cuestiones como la despoblación y la vertebración territorial están empezando a cobrar fuerza en los medios de comunicación, y también los programas políticos empiezan a incluir propuestas para solucionar esta crisis. Pero mientras esperamos a que lleguen esas soluciones, somos miles las personas que llevamos años haciendo un análisis desde el terreno. Y tenemos la responsabilidad de anteponernos y actuar. Porque nadie conoce mejor su pueblo que quien ha corrido por sus calles y se ha enamorado en sus fiestas.

Nos han vendido que hacer política es buscarse problemas. Que en los pueblos está todo perdido y que no hay nada que hacer desde aquí. Quienes defienden este discurso son quienes quieren que no contemos, pues un territorio sin gente dispuesta a gobernarlo desde dentro, es un territorio más fácil de gobernar desde fuera. Porque enfrentados a nuestros vecinos, y divididos en tres provincias que llevan el nombre de sus capitales, nunca conseguiremos vertebrar esta casa nuestra, tan grande y rica, que nos han dejado en herencia.

Y para que nadie nadie nos diga más que en los pueblos no contamos tanto porque somos menos, vamos a unirnos. Unirnos para hacer política de verdad. De la que implica conocer a la gente que nos rodea y aprender de nuestro entorno para transformar la realidad. Por eso nuestro objetivo no es abanderarnos en la ruralidad. No vamos a construir una trinchera en cada iglesia ni a cortar las penosas carreteras comarcales que nos separan de lo urbano. Al contrario. Somos conscientes de la relación que tenemos con las ciudades y muchos de nosotros vivimos en ellas.

La Riada nace en Burbáguena con el objetivo de avanzar por el territorio dándole forma, creciendo gota a gota, hasta atravesar Aragón. Y tal vez algún día, podamos hablar de nuestra tierra como un referente europeo en gobernanza y desarrollo territorial.

Y si el futuro es negro, que nos sirva de pizarra.

A partir de hoy vamos a organizarnos desde cada ciudad y cada pueblo, de igual a igual. Desde dentro y desde fuera de cada ayuntamiento y cada comarca. Desde cada asociación juvenil.

Desde cada plaza y desde cada fuente, La Riada nace para cambiar la manera de hacer política en Aragón. Desde los pueblos y para los pueblos.

Burbáguena, 2 de Marzo de 2019